¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias caracterizada por una obstrucción generalizada y variable de las mismas, reversible de manera espontánea o después del tratamiento. Este proceso se asocia con la presencia de hiperrespuesta bronquial que produce episodios recurrentes de sibilancias (silbidos al respirar), disnea (dificultad para respirar o falta de aire), opresión torácica y tos, particularmente durante la noche o la madrugada. El asma afecta a personas de todas las edades, pero por lo general comienza en la infancia.
Las vías respiratorias son tubos que conducen el aire que entra y sale de los pulmones. Las personas que sufren de asma tienen vías respiratorias inflamadas. Esto hace que las vías respiratorias estén hinchadas y muy sensibles, y tiendan a reaccionar fuertemente a ciertas sustancias que se inhalan. Cuando las vías respiratorias reaccionan, los músculos que las rodean se contraen. Entonces las vías respiratorias se estrechan y llega menos aire a los pulmones. La hinchazón también puede empeorar y estrechar las vías respiratorias aún más. Las células de estas vías pueden producir más mucosidad que en condiciones normales. La mucosidad es un líquido pegajoso y espeso que puede estrechar más las vías respiratorias.
Esta reacción en cadena puede causar síntomas de asma. Cada vez que las vías respiratorias se irritan pueden presentarse síntomas. A veces los síntomas son leves y desaparecen espontáneamente o después de un tratamiento mínimo con una medicina para el asma. Otras veces siguen empeorando. Cuando los síntomas se vuelven más intensos o aparecen más síntomas, se dice que hay un ataque de asma. Los ataques de asma también se llaman crisis o exacerbaciones. Es importante tratar los síntomas en cuanto se presentan. Así se evita que empeoren y causen un ataque de asma grave.
¿Cuáles son las causas del asma?
No se sabe cuál es la causa exacta del asma. Los investigadores creen que se necesita una combinación de factores (los genes de la familia y ciertas exposiciones ambientales) para que el asma se presente, generalmente en los primeros años de vida. Estos factores son:
- Una tendencia hereditaria a presentar alergias, que se llama atopía
- Presencia de asma en el padre o la madre
- Ciertas infecciones respiratorias durante la infancia
- Contacto con alergenos (sustancias que pueden producir alergias) que se transportan por el aire o exposición a algunas infecciones virales en los primeros meses o años de vida, cuando el sistema inmunitario se está desarrollando
Los desencadenantes comunes de asma abarcan:
- Animales (caspa o pelaje de mascotas)
- Polvo
- Cambios en el clima (con mayor frecuencia clima frío)
- Químicos en el aire o en los alimentos
- Ejercicio
- Moho
- Polen
- Infecciones respiratorias, como el resfriado común
- Emociones fuertes (estrés)
- Humo del tabaco
El ácido acetilsalicílico (aspirina) y otros antiinflamatorios no esteroides (AINES) provocan asma en algunos pacientes. Muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias, como la fiebre del heno (rinitis alérgica) o eccema, mientras que otros no tienen tales antecedentes.
¿Cuáles son los signos y síntomas del asma?
Los síntomas comunes del asma son:
- Tos: Por lo general, la tos del asma es peor por la noche o en las primeras horas de la mañana, por lo cual impide un sueño tranquilo.
- Sibilancias: Las Sibilancias son silbidos o chillidos que se producen al respirar.
- Presión en el pecho: Esta presión se siente como si algo le estuviera apretando el pecho o alguien estuviera sentado en su pecho.
- Dificultad para respirar: Algunas personas con asma dicen que les cuesta trabajo respirar o sienten como si les faltara el aliento. Usted puede sentir como si no pudiera sacar el aire de los pulmones.
No todas las personas que tienen asma presentan estos síntomas. Y el hecho de tener estos síntomas tampoco indica siempre la presencia de asma. La prueba de función pulmonar, junto con la historia clínica (en la que se incluyen el tipo y la frecuencia de los síntomas) y el examen médico, constituyen la mejor forma de diagnosticar el asma con seguridad.
El tipo de síntomas, la frecuencia con que ocurran y la gravedad de los mismos pueden variar con el tiempo. Es posible que a veces los síntomas sean apenas una incomodidad. Otras veces pueden ser lo suficientemente molestos como para limitar sus costumbres diarias. Los síntomas graves pueden poner en peligro la vida. Es fundamental tratarlos en cuanto los note para que no se agraven. Con un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas no presentan síntomas ni de día ni de noche, y si lo hacen, los síntomas son pocos.
Exámenes
Las pruebas para alergias pueden ayudar a identificar los alergenos en los pacientes con asma persistente. Los alergenos comunes abarcan la caspa de mascotas, los ácaros del polvo, los alergenos de las cucarachas, los mohos y los pólenes. Los irritantes respiratorios comunes comprenden el humo del tabaco, la contaminación y los vapores provenientes de la combustión de madera o gasolina. El médico utilizará un estetoscopio para auscultar los pulmones, con lo cual se pueden escuchar los sonidos relacionados con el asma. Sin embargo, los ruidos pulmonares generalmente son normales entre episodios de asma.
Los exámenes pueden ser:
- Gasometría arterial
- Exámenes de sangre para medir cantidad de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) y de IgE (un tipo de proteína del sistema inmunitario llamada inmunoglobulina E).
- Radiografía de tórax
- Pruebas de la función pulmonar
Tratamiento
El objetivo del tratamiento del asma es controlar la enfermedad. El buen control del asma logrará lo siguiente:
- Prevenir los síntomas crónicos y molestos, como la tos y la dificultad para respirar
- Disminuir la necesidad de usar medicinas de alivio rápido (ver más adelante)
- Ayudarle a mantener los pulmones en buen funcionamiento
- Permitirle mantener sus niveles normales de actividad y dormir toda la noche
- Prevenir ataques de asma que lo obliguen a ir al servicio de urgencias o lo hagan hospitalizarse para recibir tratamiento
Participar activamente en el control del asma implica colaborar con el médico y con otros profesionales que forman parte del equipo que lo atiende para crear y seguir un plan de acción contra el asma. Esto significa evitar los factores que puedan provocar el asma y tratar otros problemas de salud que puedan interferir con el control del asma.
El asma se trata con dos tipos de medicinas: medicinas de control a largo plazo y medicinas de alivio rápido. Las medicinas de control a largo plazo sirven para disminuir la inflamación de las vías respiratorias y prevenir los síntomas del asma. Las medicinas de alivio rápido o "de rescate" alivian los síntomas de asma que aparezcan.
El nivel de control del asma puede variar con el tiempo y depender de cambios en el medio ambiente de la casa, la escuela o el trabajo que puedan alterar la frecuencia a la que usted está expuesto a los factores que le empeoran el asma. Es posible que el médico necesite aumentarle la medicina si el asma no está controlada.
Las medicinas para el asma se pueden tomar en forma de pastillas, pero la mayoría de ellas se toman mediante un dispositivo llamado inhalador. El inhalador le permite a la medicina llegar directamente a los pulmones.
No todos los inhaladores se usan de la misma manera. Pida que su médico y otros profesionales del equipo que lo atiende le muestren la manera correcta de usar su inhalador. Pídales en cada consulta que comprueben cómo está usando usted el inhalador.
Medicinas de control a largo plazo
Corticosteroides inhalados:
Los corticoesteroides inhalados son las medicinas preferidas para el control del asma a largo plazo. Estas medicinas proporcionan el control más eficaz a largo plazo para aliviar la inflamación e hinchazón de las vías respiratorias que provoca la sensibilidad a ciertas sustancias que se inhalan.
Al reducir la inflamación se previene la reacción en cadena que causa los síntomas del asma. La mayoría de las personas que toman estas medicinas a diario dicen que tanto la intensidad como la frecuencia de los síntomas disminuyen considerablemente.
Por lo general, los corticoesteroides inhalados no son peligrosos si se toman según las indicaciones del médico, no son adictivos, aunque se tomen todos los días durante muchos años. Sin embargo, como muchas otras medicinas, producen efectos secundarios. La mayoría de los médicos están de acuerdo en que los beneficios de tomar corticoesteroides inhalados y prevenir los ataques de asma superan con mucho los riesgos de los efectos secundarios.
Uno de los efectos secundarios frecuentes de los corticoesteroides inhalados es una infección de la boca llamada candidiasis bucal o muguet. Usted puede usar un espaciador o inhalocámara para evitar la candidiasis bucal. El espaciador o inhalocámara se acopla con el inhalador al tomar la medicina para evitar que ésta caiga en la boca o en la parte posterior de la garganta.
Hable con el equipo de profesionales de salud que lo atiende si tiene preguntas sobre cómo usar el espaciador o la inhalocámara. Enjuagarse la boca con agua después de tomar los corticoesteroides inhalados también puede disminuir el riesgo de contraer candidiasis bucal.
Si su asma es grave, es posible que tenga que tomar corticoesteroides en forma líquida o de pastillas durante períodos cortos para controlar el asma.
El médico puede darle otra medicina de control del asma a largo plazo con el fin de bajarle la dosis de corticoesteroides. O es posible que le aconseje que tome calcio y vitamina D para proteger los huesos de la osteoporosis.
Medicinas de alivio rápido
Todas las personas que sufren asma necesitan una medicina de alivio rápido para aliviar los síntomas que se agudicen. Los agonistas beta2 inhalados de acción corta son la primera alternativa para el alivio rápido.
Estas medicinas actúan rápidamente para relajar los músculos tensos que rodean las vías respiratorias cuando esté teniendo una crisis. Así las vías respiratorias se despejan y el aire puede pasar por ellas.
Usted debe tomar su medicina de alivio rápido en cuanto note los síntomas del asma. Si usa esta medicina más de 2 días por semana, hable con el médico sobre qué tan bien controlada está el asma. Es posible que necesite hacer cambios en su plan de acción.
No debe usar las medicinas de alivio rápido en lugar de las medicinas de control a largo plazo que le recetaron. Las medicinas de alivio rápido no reducen la inflamación.
Vivir con asma
El tratamiento exitoso del asma exige que usted desempeñe un papel activo en su atención y siga el plan de acción que programó con su médico. La mayoría de las personas con asma pueden controlar exitosamente sus síntomas en casa al seguir su plan de acción y hacerse chequeos periódicos. Sin embargo, es importante saber cuándo buscar atención médica de urgencia. Si toma medicinas inhaladas debe practicar en el consultorio del médico cómo usar el inhalador. Si toma medicinas para control a largo plazo, tómelas todos los días como lo haya indicado el médico. Lleve un registro de los síntomas del asma para ver qué tan bien controlada está la enfermedad. Puede usar también un flujómetro (aparato que sirve para medir el aire espirado) y registrar qué tan bien funcionan sus pulmones.
Registrar sus síntomas y los resultados del flujómetro para mostrárselos a su médico le servirá a éste para decidir si es necesario ajustar el tratamiento.
Atención continúa
Vaya a chequeos periódicos del asma para que el médico pueda evaluar el grado de control del asma y hacer ajustes en el tratamiento si es necesario. Esté atento a los signos de que el asma está empeorando.
El asma puede estar empeorando si:
- Los síntomas comienzan a presentarse con más frecuencia, son más intensos o lo incomodan por la noche y le interrumpen el sueño.
- Usted está limitando sus actividades normales y faltando a la escuela o al trabajo a causa del asma.
- Su valor de flujo máximo es bajo en comparación con el valor óptimo que ha tenido o varía mucho de un día a otro.
- Parece que las medicinas para el asma ya no actúan bien.
- Tiene que usar el inhalador de alivio rápido con más frecuencia. Si está usando la medicina de alivio rápido más de 2 días por semana, el asma no está bien controlada.
- Usted debe ir al servicio de urgencias o al médico porque ha tenido un ataque de asma. Vaya al médico si tiene alguno de estos signos. Es posible que el médico tenga que cambiarle las medicinas o tomar otras medidas para controlarle el asma.
- Colabore con el equipo de profesionales que lo atiende y participe activamente en su atención. Así podrá controlar el asma para que no interfiera con sus actividades ni le afecte la vida.
Bibliografía
- Enciclopedia Médica Medline Plus. Biblioteca Nacional de medicina de EEUU y los Institutos Nacionales de la Salud. www.nlm.nih.gov
- JAMA - Revista de la Asociación Médica Americana. Vol. 292 Nº 3. Julio 2004. www.jama.com
- Instituto Nacional del Corazón, los pulmones y la sangre. Departamento de Salud y Servicios Humanos. www.nih.gov
- Plaza Moral V. Guía Española para el Manejo del Asma.
